Ahora que todo es gris en mi pensamiento.
Ahora que todo es triste si no estás.
Ahora parece no pasar ni el tiempo.
Ahora que todo parece fallar.
Y es que no soy la misma desde que tú no estás conmigo,
y tengo el corazón tan roto,
y nadie más me lo puede arreglar,
y voy quedándome tan sola,
y nadie más ocupa tu lugar.
Suave por su pelo caía, mientras afuera todo lo suave quedaba inmóvil, quieto, dolorosamente muerto, descendía sobrevolando su cabeza con total gracia y parecía como si fuese eterno. Lo observaba desde este plano, lo que pareció tardar años.
Mis pupilas miraban atentamente cada paso que daba. Cambió de rumbo y se adentró por su mejilla, colorada, rozaba la piel de su rostro, bajando por los ojos, vi como ella también lo notó, y bajo su mirada hacia ésta, mientras silenciosamente se le caían las pestañas una por una. Parecía sorprendida.
Se quedo un rato en su mejilla, dudando si seguir su rumbo o no, titilaba, era como un pequeño destello que se alargaba en filamentos que contorneaban todo su cuerpo, cubriéndola, formando parte de ella, desde lo más profundo de ella.
Ambos mirábamos con atención, ambos temimos porque no sabíamos que era lo que iba a suceder... levanto su ojos hacia mí, aterrorizados y llenos de lagrimas, sus ojos, sus fuertes ojos flaquearon, se rindieron, bajó su rostro con un aire tal de resignación que me corto la cara.
El brillo finalmente, siguió deslizándose hasta tocar su boca y posarse en su lengua, su boca brillaba, brillaba y me dolían las pupilas por ello. La cerró. Tomo aire. Yo temblé.
Tragó saliva, y se dignó a decirme la verdad que oculto por tanto tiempo. Ya no brillaba más.
Mis pupilas miraban atentamente cada paso que daba. Cambió de rumbo y se adentró por su mejilla, colorada, rozaba la piel de su rostro, bajando por los ojos, vi como ella también lo notó, y bajo su mirada hacia ésta, mientras silenciosamente se le caían las pestañas una por una. Parecía sorprendida.
Se quedo un rato en su mejilla, dudando si seguir su rumbo o no, titilaba, era como un pequeño destello que se alargaba en filamentos que contorneaban todo su cuerpo, cubriéndola, formando parte de ella, desde lo más profundo de ella.
Ambos mirábamos con atención, ambos temimos porque no sabíamos que era lo que iba a suceder... levanto su ojos hacia mí, aterrorizados y llenos de lagrimas, sus ojos, sus fuertes ojos flaquearon, se rindieron, bajó su rostro con un aire tal de resignación que me corto la cara.
El brillo finalmente, siguió deslizándose hasta tocar su boca y posarse en su lengua, su boca brillaba, brillaba y me dolían las pupilas por ello. La cerró. Tomo aire. Yo temblé.
Tragó saliva, y se dignó a decirme la verdad que oculto por tanto tiempo. Ya no brillaba más.
Nuestro orgullo ya es extremo. Lo que podemos llegar a perder por nuestro orgullo eh. Dejemos de lado las diferencias y sigamos con nuestras vidas, para delante, sin problema alguno, porque creo que no existe ese gran problema que creemos que está, ahí, en el medio, perjudicándonos, obligándonos a olvidar ese gran amor hacia él otro.
Los errores se cometen y, luego, se perdonan (si en verdad se quiere a esa persona). Porque no podemos perdonarnos ya ? No es mucho ya, de hacernos las diferentes, cuando en verdad el problema acá es qué ninguna se anima a dar el primer paso?
Si eres hombre ven a verme y háblame cara a cara, frente a frente. Un cobarde y mentiroso como tú, sin valor sin dignidad...
Yo que eh dejado todo por seguirte a ti, que te eh dado mucho más que a nadie di. Te eh entregado de mi vida lo mejor y hoy me llamas y me dices simplemente ADIOS.
Tú me enamoraste a base de mentiras. Que estúpida, siempre te creí.
En la palestra de desconocidos, buscó a su lado el calor. Y simulando mojarle el oído, le besó el cuello y le dijo… Me gustas tanto, quisiera aprenderme tu nombre. Me gustas tanto que, no sé por dónde voy…
Me le acerqué, suspicaz, y le tendí un anzuelo ¿vamos a fumar un porro ahí? Me gusta verte reír, me gusta tanto tu coqueteo…
Tengo una idea, no me hables de ti y mucho menos de tu pasado. Algo en tus labios color carmín, sugiere que vayamos al grano.
Me le acerqué, suspicaz, y le tendí un anzuelo ¿vamos a fumar un porro ahí? Me gusta verte reír, me gusta tanto tu coqueteo…
Tengo una idea, no me hables de ti y mucho menos de tu pasado. Algo en tus labios color carmín, sugiere que vayamos al grano.
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