Amor que de los sueños te sustentas
y no ves en los míos, amor alguno,
ve y alimenta con tus besos,
estos deseos que siempre serán puros.
No pierdes nada con turbar mi descanso,
porque a la vez me concedes un encanto.
El encanto de tus eternos besos
y del amor que siempre me irás dando.
Ven con sonrisa callada y sincera
y derrama en mí tu gracia verdadera,
la gracia maravillosa de vivir,
porque sin amor, madre
hasta ahora no he vivido.



