Una mañana desperté. Hay estabas, hablabas como si nunca hubiera pasado nada, como si los dos fuéramos uno, como si me amaras por cada minuto de tu vida, como si NUNCA me hubieras dejado y mucho menos hubieras dejado de amarme. Me contabas de tu día movilizado, de tu familia, de que pronto volverías al colegio para estar con migo y nunca dejarme JAMAS. Me decías “lo siento”, me pedias perdón.
Querías volver, querías volver el tiempo atrás, al tiempo en que juntos conquistábamos al mundo, donde en un día soleado me dijiste te amo.
Me hablabas de salir, me convenciste a ir a caminar. Me vestí, me peine como a vos te gusta, y salimos. Caminando hablamos de nuestras vidas, me contabas que lo único que querías era estar con migo por el resto de la eternidad, que ya habías cambiado. No eras el mismo, no. Y lo sabía, lo sentía.
Yo te conté desde el momento que nos separamos, te confesé que siempre te ame y que, a pesar de lo mucho que había sufrido, te había esperado todo este tiempo para volver a lo nuestro, para retomar nuestras vidas, Me aseguraste que sin mi tu no vivías, que tu alma era mía y la mía tuya. YO TE PERTENECIA.
Me recordaste esos días de sufrimiento, esos días en que nuestras almas se separaban por cada error nuestro, por cada pelea. Te suplique a no volver a eso, no quería volver con ese dolor que sentía que me esperaba, que me llamaba. Me lo prometiste y me juraste que siempre me cuidarías, que nunca me dejarías, nunca dejarías que alguien o tú mimo me hiciera sufrir de nuevo.
Caminando, agarrados de la mano, hablando de lo poco que quedaba, me propusiste un trato, me dijiste que yo no sufriría nunca más a cambio de algo. Me pediste matrimonio, me dijiste que no me querías perder nunca más y que necesitabas que yo fuera tuya legalmente. Te acercaste y con un susurro al oído me dijiste que me amabas y me amaras hasta que la muerte nos separe.
Yo te respondí: si quiero. Y en ese momento nuestros labios se encontraron.
De la nada escuche un portazo, sobresaltada abrí los ojos. En ese preciso momento me di cuenta de la realidad que vivía, me di cuenta que todo había sido mi imaginación, había sido un hermoso sueño, pero solo eso, un sueño.



